Me es muy interesante como una cosa te puede llevar a otra y generar una cadena de eventos que no estaba planeada, por lo general a mi siempre me llega primero la música y la estructura, y hasta el final la letra, hay momentos en los que de plano no sabes de qué hablar y es difícil saber qué tema va a cuadrar con el feeling que me está proponiendo el sonido de una canción.
Aunque he grabado guitarras con afinaciones diferentes, como en “La Caída” o en “La Última Vez”, esta era la primera canción distorsionada con afinación “Drop D” que, sumada a mi afinación común (½ tono abajo de lo normal) lo convierte en un “Drop C#”, lo que le da un sonido muy grave y pesado, tenía que buscar algo que hiciera click con ese concepto.
En ese entonces seguía a una cuenta en instagram de una persona con genes apaches, lo que me llevó a una búsqueda rudimentaria del tema, para encontrar que los apaches no solo están en los Estados Unidos, también en el norte de nuestro país. Me detuve en la interesante descripción del pueblo Pima, que vive en la Sierra Madre Occidental. Encontré que pi’ma significa «no hay”, «no existe», «no tengo», o probablemente «no entiendo», y que podría ser la manera como ellos respondían a los españoles cuando les preguntaban algo.
En mi libreta apunté los siguientes conceptos: “Si te preguntan, aquí no hay, aquí no hay, siga el camino, altos y bajos, el desierto es fuerte pero te da mucho, desplazarse, moverse, éxodo, todo cambia, es temporal, los rituales y las fiestas cambian, se van imponiendo nuevas ideologías, costumbres se pierden”.
Así es como de un posteo random de Instagram acabé escribiendo esta canción y de paso aprendí a no subestimar nada porque uno nunca sabe cómo una cosa lleva a la otra.
